Terror a la Historia (o Sobre el 2008)
Posted by Nahuel on January 17th, 2009Marca patente de todo tipo de emprendimiento online es la falta de constancia. No por razones de tiempo generalmente, si no por falta de ocurrencias. Un montón de cosas deben confluir para que salga una entrada… a menos claro, que se quiera precipitar a publicar lo primero que se venga a la mente (lo cual, quizás no sea mala idea). En mi caso particular, me reservo la precipitación para otro momento.
Ahora sí, nos adentramos en lo que sale al aire:
Mircea Elíade (”EL” historiador de las religiones, con todos sus altibajos) define, en “El Mito del Eterno Retorno” (recomendadísimo) lo que según él “padecían” los hombres “arcaicos” (como los define él mismo - o su traductor -), el “Terror a la historia”… esa historia que inevitablemente se repetía, que era cíclica, trágica, prefijada, donde el hombre tenía un rol más bien “pasivo”. Perdonen el exceso de comillas.
La razón de explicitar esto (no lo de las comillas, enserio, disculpen) no es otra que entrar en lo que va a ser este pequeño update…
Si hay algo que me incomoda es este paso que es el año nuevo. No por sus connotaciones culturales ni mucho menos, realmente no me interesan al menos en este escrito. Si me molestan las convicciones que acarrean algunas “conclusiones” que pasan por buenas. Me molestan porque no estoy de acuerdo en como se gestan y en lo que significan. Principalmente esa transformación del terror a la historia en terror al pasado, donde se relega lo que sucedió para un hecho totalmente nuevo (un nuevo año). Obviamente siempre existe el pesimismo de “un día más no cambia nada”… ese quizás sea el cable a tierra, no interesa. Lo que interesa es esa actitud, que nos caracteriza en este momento, de estar desprovistos de un pasado. No porque no lo tengamos o no lo hayamos vivido, no porque lo olvidemos, si no porque lo negamos, y no negamos su existencia, más en ella la padecimos… pero si negamos su presencia. El pasado está presente, y lo negamos. Me incluyo.
Actuamos como Demiurgos negando su procedencia. No porque no vengamos de ahí, ni porque en el fondo lo sabemos, somos lo que fuimos, si no porque somos ciegos voluntarios de aquello que dejamos en el camino.
Nos guste o no, lo que suceda de ahora en más, es estrictamente lo que pasó hasta hoy. Todos lo sabemos, o al menos intuimos, mas no nos gusta admitirlo…
Esta epoca se presenta generalmente como alentadora, a dejar atrás lo sucedido y emprender la novedad que se viene con “lo mejor de nosotros” (si aquello realmente existe). El olvido es la mejor arma que tenemos para desentendernos de lo que pasa hoy. Y no me gustaría que suceda este olvido voluntario con todo lo sucedido en estos 365 días que pasaron.
Si como dije antes, estas epocas se presentan como “novedosas”, prefiero encararlas de la otra manera, de la manera de “miremos atrás, veamos que pasó, y entendamos porque estamos acá… recién ahí, empecemos a construir un ‘presente’”. No soy el único que piensa así, no me jacto de originalidad ni de genialidad, todo lo contrario, el objetivo mío es mucho más modesto y humilde, si se quiere.
Quizás uno espere encontrar un “raconto” o un temario de lo que pasó en el 2008… como si eso fuese motivo suficiente para decir “muchachos, esto no va bien” o “vamos bien!”… quizás hasta me podría arriesgar a hablar de las cosas que nos marcaron. Por el contrario, dejo eso en manos de cada uno. Los “hechos” no son nada comparados con algunas cosas más “abstractas” o generales que dejó el año ya pasado.
En primer lugar, y como ya marqué en una entrada anterior, estamos en presencia de la división de aguas. Ya lo dije, si hay algo que el 2008 nos va a dejar, es saber que todo se volvió “Blanco y Negro” de vuelta. El gris se está acabando, no porque no exista o sea válido, si no porque no era sincero, era discursivo, pero no real. Nadie quería ese gris.
Resurgieron viejos personajes en todos lados, envidio las películas de zombies con los que tenemos que escuchar. Seguimos escuchando muertos vivos, sus opiniones tienen voz y voto, más no tienen propiedad, son meras extensiones de una ideología superior a ellos, no en calidad, si no en imposición. No doy nombres, repito, dejo a criterio de cada uno la referencia personal o nominal, ya lo dije, pero reitero: No estoy hablando de hechos puntuales, de personas… no me interesa hacerlo ahora. Me interesa marcar esas cosas que hay detrás de los hechos (Que quizás las añadimos nosotros)… esa intención subliminal que nos corrompe y nos silencia por dentro.
El afuera está oscuro, lo externo a nos otros se nos presenta como violento, como frío e insípido, incluso como lejano y distante. Pero la oscuridad está también adentro, y acá se hizo patente este año. Estamos oscuros y fríos, estamos ciegos y sordos, estamos cegados de toda potencia, y sordos de toda palabra ajena. Estamos luchando contra nosotros mismos, y buscando en el afuera luz. Que mejor que responsabilisar a ese otro que margina nuestras ideas… pero las ideas son nuestras, no son marginadas, están y se nos presentan con tanta fuerza que no las podemos evitar.
Bienvenidos al 2008, el año de la oscuridad. Ya se fue, y nos dejó sombras, estas sombras no son externas, nos son propias, y piden que las reconozcamos como tales, son nuestras, de nosotros vienen y son expresión de esta “represión” que vivimos… represión que no es física, no es mental, no es espiritual, es represión propia por sobre todas las cosas. Represión que no es violenta, pero nos violenta.
Si el terror a la historia es propio del hombre arcaico, nuestro terror es al pasado y sus sombras… es terror a que el pasado aflore y nos muestre cruda y desnuda la realidad nuestra, aquella que vivimos por dentro y por fuera, en todo momento, estemos despiertos o dormidos, estemos ciegos o plenamente conscientes.
La oscuridad se apropió de nosotros, no podemos ver dentro nuestro, no podemos ver por fuera de nosotros… nuestro horizonte quedó reducido…
¿Qué hicimos nosotros para recuperarlo? Espero que el 2009 traiga la respuesta.
Recent Comments